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viernes, 18 de noviembre de 2016

14 reglas para evitar que los grupos WhatsApp sean un fraude

Hoy los grupos de WhatsApp son una plaga y quizá usted es de los que huye de ellos. Pero probablemente lo mejor es poner unas reglas "whatsapp-vivencia"


Tegucigalpa, Honduras 18 de noviembre de 2016.- Los grupos de WhatsApp son una idea formidable para intercambiar información, pero mientras estén en los intereses previstos. Cuando se salen de los parámetros, provocan muchos dolores de cabeza.

Nunca falta alguien que altere el orden. Que a plena mañana escriba un texto desafortunado. Siempre hay un sabelotodo, el quejón, el que todo lo mira mal o aquella persona vírica que transmite su virus, nada menos que por teléfono y... nuestro teléfono ese que compramos.  Así es que los grupos de WhatsApp está lleno de  mentirosos, traidores, quejones, reptiles, boas.

La semana pasada me salí de un grupo, me he salido de varios. Una linda mañana, alguien salió con una discusión fútil, otro contestó y corté por lo sano. Reflexioné que no estoy obligado a estar ahí. Luego hice una encuesta entre mis amigos sobre, qué es lo que las molesta de los grupos de WhatsApp y cómo estos debieran ser:

1.- Pida permiso para incorporar un número a grupo de WhatsApp. Es molesto darse cuenta que lo incluyeron sin permiso en un tema que no le interesa y con personas que no le interesa

2.- Cero vulgaridades: SÍ usted es de las personas que les encanta mandar sólo vulgaridades ya es tiempo que se dé cuenta que esas cosas, videos, pueden trasmitir virus. Busque otra forma de trascender. Tampoco digo que se vuelva santurrón. Buen humor, no vulgaridad.

3.- Tolerancia y respeto: Si no es capaz de digerir el criterio contrario, no está apto para pertenecer a uno de esos grupos.

4.- Ortografía.-  Cuando se trata de salir en público, debe seguirse las pautas de escritura básica. Esa es una señal de cortesía y respeto.

5.- Hacer Uso de Gracias y Por Favor. Siga las normas de la educación. Hay palabras y frases claves.

6.- Duro con las ideas, suave con las personas. No ataque a las personas, ataque las ideas. Está difícil el país, no haga que lo busquen personalmente para una trompada.

7.- Información y no chisme.-  La información del chisme se diferencia fácilmente. Todo chisme empieza con “dicen que”,  o “al parecer” y otras frases comunes. La información es estructurada y tiene datos confirmados.

8.- Trata a las personas como a ti te gusta que te traten. Lo normal

9.- No difamar, No calumniar. No invente cosas de los de más

10.- Problemas personales, trátelos directamente. A nadie le interesan sus líos

11.- Propositivo. Mantenga siempre la intención de hacer el bien

12. - Cuidado con los mensajes nocturnos. La gente tiene que dormir.

13.- Lenguaje neutral. Que no ofenda a nadie; ni a las creencias religiosas, ni a los equipos, ni a las diversas opciones sexuales, ni por  ideología, ni por el género.

14.- Poca o ninguna apología o culto a la personalidad, recuerden que aquí hay de todas las creencias


Dirán  ustedes, entonces, no podemos decir nada!! CLARO QUE SÍ.  

Dos garífunas se encuentran en un súper mercado en los Estados Unidos, ¿Qué es lo que sucede? ¿Se saludan?

Encontrarse, fuera del país, con los paisanos es una de las lindas alegrías que pueda uno experimentar, pero no siempre suele ser así, porque a más de alguno se le olvida de donde es.


Tambores garifuna. Foto de http://ambergriscaye.com/
Tegucigalpa, Honduras 18 de noviembre de 2016.- Se encuentran dos garífunas en los Estados Unidos. Una señora y un señor.  La señora llevaba quizá tres o cuatro años  sin ver a un garífuna como ella, tenía necesidad de hablar en su lengua, le hacía falta conversar, era una necesidad casi fisiológica.

De pronto, bingo! Un día se encuentra con un varón que había visto en La Ceiba, estaba seguro que era él, pero para asegurarse prefirió, preguntar, además ya no se acordaba del nombre:
-Disculpe, usted es garífuna, de Honduras, de La Ceiba? -

El hombre cambió de cara y casi enojado, contestó en tono cubano:
-No, yo soy cubano chica-
Arrugó la cara y se fue. Ella también se alejó
Caminaron en direcciones opuestas: Ella para el norte y él para el Sur. 
Ella pensaba y pensaba. Estaba segura que era él.

Él, por su parte, quedó con cargos de conciencia, había mentido sobre su raza y su país. Se sintió muy tonto. Comenzó a tener remordimientos.

Caminando cada quien por su lado se volteaban a ver de reojo. Los dos sabían que había una mentira. Uno se sintió atrapado y la otra intrigada.  

Pasó aquello pero para mala suerte del “cubano”, la señora volvió a cruzarse en su camino mientras pagaba  -recordemos que estaban en un supermercado-. Él siguió mirándola de reojo, estaba de “ni me mirés, ni me hablés”. Quería que la tierra lo tragara, pero la señora hizo la maniobra de su vida. Como queriendo decir, a mí no me vas a ver la cara de tonta pasó muy cerca de él y de despedida le dijo:
Adiós señor cubano! 

Aquél señor se sintió mortalmente herido. Lo mató, moralmente. Lo había humillado de la forma más artera. Lloraba por dentro.

Cuando llegó a su apartamento, lloraba por fuera. Era para nunca más volver a hacer algo así.

Esa anécdota, paso hace mucho, pero está vigente; Tenemos crisis de identidad, muchos hombres y mujeres se creen jamaiquinos, estadounidenses, dominicanos, puertorriqueños y por supuesto cubanos o africanos. Se niegan a sí mismos.

No se creen garífunas. Es fácil de distinguirlos porque la luz de ellos y ellas es opaca.

A veces hay quienes llevan al extremo esta negación y hasta llegan a decir que no hablan el garífuna,  cuando lo hablan perfectamente.

Cierta vez en el programa MundoAfroh, el primer programa de TV en Honduras dirigido a la comunidad garífuna, una de nuestras compañeras, innovó  haciendo que los entrevistados hablaran en garífuna. Cierta cubría un partido clasificatorio entre Honduras y Guatemala. En los dos bandos había garífunas.

Recuerdo que los guatemaltecos Ricardo Trigueño Foster y Guillermo Ramírez, ambas estrellas de la selección de ese país no tuvieron problemas para dar un mensaje en garífuna.


Quien sí tuvo problemas fue un hondureño, cuyo nombre omito, nacido en un pueblo garífuna. Él dijo claramente que no hablaba garífuna. Mi compañera lo ignoró y le retiró el micrófono. Sabíamos que hablaba garífuna. 

¿Quién es la mujer hondureña que simbolizó la decepción de la derrota de Hillary Clinton y cuatro años antes, la alegría en el triunfo de Obama?

Es una emotiva y apasionada activista garífuna del Partido Demócrata cuya foto apareció en varios periódicos del mundo 

Martha Núñez en el 2012 celebrando el triunfo de Obama. Esta foto apareció en muchas periodicos del mundo
Tegucigalpa, Honduras 18 de noviembre de 2016.-  Martha Núñez de 58 años fue en 2012 el rostro de la alegría en el triunfo del presidente Barack Obama  y este año lo fue en la tristeza de la derrota de la candidata Hillary Clinton. Así apareció en varios periódicos de Francia, Italia, Noruega y Estados Unidos.

El padre de Martha lera originario de la comunidad garífuna de San Antonio y su madre de Aguán, ella nació en Coyoles Central y creció en La Ceiba. Desde hace 30 años vive en el condado de Bronx, Nueva York. Es una ciudadana estadounidense que simpatiza con el Partido Demócrata lo que la llevó  a ser donante de ese Partido.

De ahí viene que un día recibió un correo electrónico invitándola a ser voluntaria en el Partido. Dijo que sí y hasta ahora ha participado para la elección  de Obama y ahora en el fracaso de Clinton. También hizo proselitismo en dos procesos para la alcaldía de Nueva York;  Con Blomberg y con Di Blasio. Ambos resultaron ganadores.

¿En qué consiste su trabajo?, conseguir votos. Lo hace llamando desde los centros que habilita el partido al que acudía sus días libres, feriados y fines de semana. También buscó votos yendo de casa en casa como lo hizo visitando peligroso suburbios de Pensilvania. Hizo miles de llamadas a Florida, Ohio y Atlanta.
Así la mostró el Dagbladet de Noruega en la amrgura de la derrota de Hillary Clinton

Según ella la derrota de Hillary Clinton se debió a la reapertura de  la investigación  de la FBI.  Ellos al final no encontraron nada, pero el daño ya estaba hecho. "Dos días antes de las elecciones estábamos 4 puntos arriba, por eso pensé que la pérdida no era posible”, dice.

En la inauguración del segundo
mandato del Pres. Obama en 2013
La noche de la elección, el 8 de noviembre estaba en el Jacob Center en una posición privilegiada.  Las cosas iban cada vez peor para Clinton. Entonces el grupo de "Clintonianos" se agarraba de las manos, se abrazaba y oraban. Pero el conteo iba al revés, las lágrimas comenzaron a venir. En una de esas no pudo más y desplomó su cabeza sobre su brazo, una pose de derrota. El fotógrafo estaba  ahí y captó la imagen que se convirtió en el símbolo del fracaso del partido  demócrata.

"El que no lloró esa noche fue porque no sintió la pérdida, trabajé casi 14 meses en la campaña”, dice recordando los momentos de tensión en la espera del conteo de votos y en el momento cuando la derrota quebró su estado emocional.


 ¿Cómo es que entre miles de personas, los fotógrafos la escogen a ella? ¿Cómo es que la escogieron para la alegría de Obama y cuatro años después para la tristeza de Hillary? ¿Cómo es que tiene la fortuna de estar en la ruta de los fotógrafos? Ni ella lo sabe. Es un misterio. No hizo nada para ello, son los fotógrafos los que la han escogido.  

Se me ocurre que es una mujer sumamente expresiva. Efusiva en la tristeza y en la alegría. Las fotos necesitan esa carga emocional porque trasmiten algo.   Martha también tiene personalidad, mucho enganche y es deshinibida.  

"Trabajé por Clinton sin ningún interés personal, tenía la esperanza de que ella podía ayudarnos en el tema de migración. Muchas madres tiene problemas, mucha gente inmigrante y ahora yo no sé qué pasará con Trump”, finalizó.