sábado, 25 de febrero de 2012

Mandela está bien y no fue hospitalizado de urgencia, según el Gobierno

Diario El País, España
El expresidente sudafricano Nelson Mandela, de 93 años, que fue hospitalizado hoy en Johannesburgo, "está bien, y no ha sido ingresado de urgencia", informó el portavoz del Gobierno de Sudáfrica, Mac Maharaj."Es una visita que ya estaba programada", afirmó Maharaj, que aseguró que la Presidencia informará del estado de salud del expresidente en cuanto tengan un informe de los médicos. Mandela fue operado esta mañana y su condición se reporta como "estable".

El Gobierno de Sudáfrica anunció a través de un comunicado que Mandela fue ingresado en un hospital de Johannesburgo debido a un dolor abdominal.

"Madiba (nombre con el que se conoce a Mandela en Sudáfrica) sufre un dolor abdominal prolongado y los doctores han considerado que necesitaba atención médica especializada", señaló la Presidencia en la nota oficial.
El portavoz del Gobierno no confirmó las informaciones que apuntan a que Mandela será intervenido de una hernia, y declaró a Efe que "eso dependerá de los exámenes médicos que se le realizan en estos momentos", al tiempo que volvió a pedir respeto por la intimidad de Mandela y de su familia.

El Gobierno sudafricano no precisó en qué hospital está hospitalizado el expresidente.

Mandela dejó hace un mes su casa de Qunu (sureste de Sudáfrica) para regresar a Johannesburgo, supuestamente para realizarse un chequeo rutinario, según explicaron a EFE fuentes cercanas a la familia en aquel momento.

El líder de la lucha contra el régimen racista del apartheid sudafricano, permanece bajo vigilancia médica desde que fuera ingresado en enero de 2011 en un hospital de Johannesburgo aquejado de una complicación respiratoria.

Mandela, premio Nobel de la paz de 1993, fue dado de alta en febrero del año pasado y enviado a su casa de Houghton, Johannesburgo.

Pocos días antes de cumplir 93 cumpleaños, en julio de 2011, el expresidente se trasladó a su casa de Qunu, lugar donde pasó su juventud, acompañado de un equipo médico.

La última aparición pública de Mandela fue en la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de Sudáfrica de 2010, que ganó España.

jueves, 23 de febrero de 2012

Dolientes abrieron las bolsas para identificar a sus muertos

El Gobierno de Honduras anunció hoy haber finalizado de autopsiar los 357 cadáveres del incendio de la Granja Penal de Comayagua, un proceso tan lento como doloroso. Los familiares se vieron obligados apostarse en los alrededores de la morgue soportando largas jornadas de hedor. El olor de los putrefactos cuerpos traspasaba ventanas y puertas y con ayuda del aire alcanzaba llegar a varias cuadras.

Seguro que por ahí, andaba “María”, la muchacha que siempre planeó llegar a la cárcel para conocer a su padre, además de ella otros cientos de compatriotas, que pese a su pobreza ansiaban cumplir con los protocolos de la cristiana sepultura.

En ese calvario, el lunes pasado cientos de familiares invadieron los predios de la Morgue para tratar de identificar sus cadáveres. Lo hicieron tras haber escuchar en la radio que debido a la cantidad de cadáveres, el gobierno contemplaba la posibilidad de enterrarlos en una fosa común.

Fue entonces cuando se vino el caos, los familiares se fueron contra el cordón militar hasta lograr traspasarlo. Los Policías y Militares que resguardaban el sector, intentaron detenerlos, pero fue imposible, fueron sacados del camino y cuando desesperados dolientes llegaron a donde estaban las bolsas, cada quien las abría para ver el cuerpo que había dentro.

Hay que fijarse en este detalle: los cadáveres estaban amontonados en el suelo. No fue suficiente su penosa muerte, si no que había que ensañarse con ellos hasta el final. Pero esta historia de valentía, no la pueden contar todos, muchos sucumbieron ante el olor, muchos desmayados.  

Así se escribió otro capítulo de terror, algo nunca antes visto en la historia que pasó el pasado lunes 20 de febrero de 2012 como a las 2 y 30 de la tarde.

miércoles, 15 de febrero de 2012

HONDURAS: Una montaña de muertos


Foto de El Heraldo.hn Alex Perez
La mañana de hoy 15 de febrero de 2012 se puede describir así: muertos, muertos y más muertos. Tantos muertos que parecía el holocausto. Se cuentan 1, 2, 3, 4… 20..50.. 70…100…300 y hasta 376 presidiarios (conteo oficial, 8 de la noche) quemados por el fuego de un incendio en la Granja Penal de Comayagua, Honduras.

La tragedia ya es considerada como el siniestro más grande en la historia del mundo y la noticia recorre el mundo. Otra vez Honduras en la portada de El País, Le Monde, The Washington Post, New York Times, por algo que no representa orgullo, todo lo contrario. Y mientras todos sentimos dolor y el propio Presidente luce afectado en su fuero personal, otros minimizan el hecho y lo quieren ver como si fuera una vanalidad, esto encuentro en las palabras de Arturo Corrales, el superministro, que ocupa el puesto de canciller.

Corrales es un hombre que lo han vendido como el que más sabe, cuando en realidad no resuelve nada. Sus habilidades son desconocidas o secretas, lo que si se conoce es que siempre ocupa cargos de relevancia en los Gobiernos, sean los partidos que sean. Trabajó en la administración de Mel Zelaya, con el gobierno golpista de Micheletti y ahora con Porfirio Lobo, primero era ministro de Planificación, ahora anda de Canciller.
 
De nuevo con la tragedia nacional, los incendios en las cárceles nos son nuevos en Honduras: en el 2003, unos 167 murieron en las mismas condiciones en La Ceiba, luego en el 2004 ocurrió lo mismo en San Pedro Sula, hoy el turno es de Comayagua.

Es fácil imaginarse los últimos momentos de las víctimas, gritando por auxilio, viendo el fuego que les rostizaba la cara. Lo increíble es que no había quien les abriera los portones, mucho menos que le echaran agua al fuego.  Algunos murieron sosteniendo los barrotes en el intento que alguien escuchará sus gritos.

Vaya suerte la nuestra los hondureños, en las cárceles mueren en incendios o victimas de un mafioso; en la calle nos asaltan y nos dan un tiro; entran en las casas y matan familias enteras; en las escuelas no hay clases; en los hospitales, no hay medicina, los pobres sin comida. El desempleo es alto y los que trabajamos tampoco la pasamos bien; No se va a la fiesta por temor; No podemos subirnos a un taxi, tampoco a un bus urbano.

Las cárceles en Honduras son autenticas escuelas del crimen, desde ahí operan bandas de extorsionadores. En ese lugar no hay modales y las reglas las ponen los grandes mafiosos. Los guardias se hacen de la vista gorda. Los delincuentes entran y salen y hay hacinamiento.

Hoy el estado de los hondureños es de conmoción. Hay tristeza en los rostros. Hay mucho miedo. Nadie se siente seguro, en las calles, en los restaurantes, en los taxis, en las barberías suenan los testimonios: Aquél perdió un primo, el otro a un amigo, el barbero al amigo de un amigo, así va la cadena de  una desgracia que conecta a todos.

El Gobierno tampoco tiene capacidad de respuesta, en la mañana cuando los familiares se aglomeraron para buscar información, no tenía ni siquiera para dar agua y poner tiendas de campañas. La magnitud de la tragedia es tal que en vez de la lista de los muertos se da la lista de los vivos. Además el gobierno expone videos de los sobrevivientes para calmar a los sedientos de información.

Comayagua, el sitio de la tragedia, es una antigua capital de Honduras. Es una ciudad muy tranquila, colonial, con varias iglesias que evocan la época del mandato de España. Su Granja Penal se ve desde la carretera, nadie siente una repulsión sobre este lugar porque los presos de ahí tienen fama de buenos trabajadores, aman los cultivos y hacen una y mil actividades para mantenerse y contribuir a la sostenibilidad del Centro.

Para culminar esa vorágine de muerte y terror, hoy los periódicos informan de un hombre que al enterarse de la muerte de su hijo en el Hospital Escuela, hizo disparos dentro del Hospital y al ver el cadáver se suicidó con un disparo en la garganta.


jueves, 2 de febrero de 2012

Hallan a niño de 4 años que se perdió hace cuatro días en una montaña

Tegucigalpa,
Honduras

Tomado de Diario El Heraldo
Después de más de 72 horas de búsqueda y angustiosa espera, el milagro ocurrió. El niño José Franklyn López Alvarenga, de 4 años, fue encontrado sano y salvo la tarde de este jueves por elementos del Cuerpo de Bomberos.

El pequeño se perdió el pasado lunes en la montaña de El Perico en Villanueva, Cortés, cuando buscaba leña junto a dos amiguitos de 4 y 10 años, según sus familiares.

Levemente deshidratado, con signos de hipotermia y lesiones provocadas por la maleza, Franklyn fue hallado a más de dos horas del punto de donde se había perdido.

Tras enterarse de su desaparición, decenas de pobladores, policías, autoridades e incluso un empresario de Villanueva se unieron a las labores de búsqueda y rescate sin ningún éxito. Fue hasta ayer que el Cuerpo de Bomberos fue notificado del extravío del menor e inmediatamente salieron elementos permanentes y voluntarios a continuar la búsqueda.

Los esfuerzos dieron resultados y este jueves, aproximadamente a la 1:00 de la tarde, el pequeño fue encontrado sentado en una piedra, levemente desvanecido después de casi cuatro días sin un techo para acobijarle.

El sargento del Cuerpo de Bomberos de San Pedro Sula, Emilio Rodríguez, contó a ElHeraldo.hn que al verlos el pequeño se echó a llorar y les extendió sus brazos.

"Es un milagro de Dios. Lo tienen como un héroe como un milagro porque no se explican cómo sobrevivió a la intemperie" comentó el bombero quien se encontraba en la cuadrilla encargada del rescate y que estaba al mando del mayor Germán Jiménez.

El pequeño fue revisado por el alcalde y médico de Villanueva, Cortés, Walter Perdomo, quien aseguró que el menor se encuentra bien aunque recomendó que fuese trasladado al hospital Mario Catarino Rivas para realizar otras evaluaciones.

¿Cómo se perdió?
El pequeño de apenas cuatro años relató en medio de sollozos a los bomberos cómo se perdió. De acuerdo a Franklyn iban jugando con sus amiguitos cuando se do cuenta que había dejado su gorra roja por lo que decidió aprovechar que los niños recogían leña para ir a traerla, pero cuando intentó regresar no logró encontrarlos.

Franklyn contó que caminó intentando salir de la espesura del bosque pero que sus esfuerzos habían sido en vano.

De acuerdo al sargento Rodríguez, el hecho que el pequeño haya sobrevivido es un milagro pues se encontraba sin ropa apropiada para sobrellevar las bajas temperaturas de la montaña y sin comida en una zona donde los únicos caminos que hay son de herradura.

La familia del pequeño Franklyn vive en una pequeña choza hecha de mantas de nylon y lona sostenidas por palos de madera. El padre del menor se dedica al corte de caña de azúcar en la zona de Villanueva.