La frecuencia del Canal 8 ha generado un tenso debate y hasta los que nada tienen que ver le han puesto más leña al fuego.
Tegucigalpa
Honduras es un país cuyo territorio se ha repartido por pedazos entre los poderosos. “Tú te agarras esto y yo aquello. Esta partecita se la damos a aquél, el resto a fulanito”. Asimismo se reparten las influencias, los ministerios, los proyectos y por supuesto los canales de televisión y las frecuencias de radio. Lo peor del caso es que al propio Estado lo dejan sin nada. Dispuesto a terminar con esta costumbre, el gobierno de la República, mediante decreto legislativo se autorizó el Canal 8, lo que le ha valido una feroz critica por parte de los dueños de todo.
El Estado necesita el Canal para estructurar su aparato de comunicación, pero el empresario Elías Asfura dice ostentar la propiedad de esa frecuencia.
Todo nace cuando CONATEL, la entidad que otorga las frecuencias de radio y TV, negó a Asfura la frecuencia de Canal 8. Asfura se fue a un Tribunal y éste ordenó que se lo tenían que dar. El Gobierno no acepta esto y el fallo es visto como un prominente abuso de autoridad por parte del juez. Para terminar el tema el propio Presidente Porfirio Lobo Sosa envió una iniciativa al Congreso que le ha concedido –vía decreto- el Canal.
Por eso se ha venido un intenso debate, algunos están con el Presidente Lobo y piensan que el canal debe permanecer así como está, es decir siendo Medio del gobierno. Otros dicen que el Gobierno debe corregir. Este asunto ya no corresponde a la esfera de libertad de expresión, inclusive el empresario es miembro del partido que ostenta el mandato.
Nuevamente asistimos al análisis del desempeño de los medios de comunicación, pues ahora se han convertido en equipos de chantaje. Intentan extorsionar a las autoridades y ante esto es poco lo que el gobierno puede hacer. Como periodistas hay que estar con el periodismo, pero no con los que han secuestrado el periodismo y lo convierten en instrumento de terror o arma militar.
Asfura tiene dos canales de televisión y ha desatado toda una campaña para desalentar a los diputados. Para ello se ha valido del aparato propagandístico que defendió el golpe de Estado. El Gobierno ha contraatacado con una cadena nacional diciendo que es derecho del pueblo tener su Canal. Todo entonces esta empantanado. Lo que si se ve -a todas luces- es que el país se encuentra muy frágil, débil y sensible.
lunes, 6 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
"México para los mexicanos…"
Van dos semanas del genocidio suscitado en Tamaulipas México y el mundo aún no lo puede entender
Tegucigalpa.
En la base aérea Hernán Acosta Mejía de Tegucigalpa -capital de Honduras-, sólo se escuchaba llanto, sólo se miraban escenas de dolor, sólo se hablaba de recuerdos y de muerte. La esposa que enviudó a los 21 años y grita desconsoladamente; la madre que nunca esperó enterrar a su hijo: llanto y más llanto.
Había también un Presidente -Porfirio Lobo Sosa- impactado. Una prensa captando los ángulos más crueles de la desgracia y el país entero paralizado viendo la televisión.
Se trata, ni más ni menos de la llegada de los mártires. Los héroes de la esperanza, los portaestandartes de la lucha. Como era de esperarse, el gobierno dispuso todas las formalidades para recibir a nuestros fracasados compatriotas.
En esta primera entrega vinieron 16 cadáveres; 4 de ellos con los nombres confundidos. Faltan 5 de los ya confirmados 21 hondureños. No existe ninguna explicación lógica para tan horrible suceso. Asumo que los mexicanos no se referían a esto en su famosa frase de “México para los mexicanos”.
He aquí entonces el peor incidente en la historia de la inmigración humana, ni siquiera en tiempos de salvajismos y barbarie -antes de la civilización, hubo crímenes de esta magnitud- Lo de México no tiene nombre. Pareciera que quienes gobiernan son las bandas organizadas ¿Acaso asesinar a 72 personas, mantenerlas escondidas, es fácil. ¿Qué clase de criminales son estos?
Un amigo -cuyo nombre esconde- regresó a mitad de México porque ya no soportaba el rostro y el carácter de las personas que aparecían a su paso. Su estadía allá, la resume así; Policía corrupta que te quita el dinero, mediante amenazas o a punta de pistola; hacendados que te reportan a la Policía cuando andan de buenas... cuando andan a medias te persiguen a tiros y mejor no decir lo que hacen cuando están de malas.
Cuenta – mi amigo- que los capataces se divierten disparando a los pobres ilegales que se enmontañan tratando de escapar a las autoridades. Ah los Policías violan a las mujeres y lo hacen por turno.
Mientras uno comete la violación, los otros mantienen sostenida a las mujeres para que el violador cumpla con su animalidad. Así van de uno en uno. Ni siquiera se esconden y si un inmigrante voltea a ver, tan solo exclaman " Y vos que mirás, seguí tu camino".
Rara vez aparece un buen samaritano que regala comida y coloca agua ....Fantástico!!
Ya días sabemos que la intolerancia mexicana a los ilegales se ha venido extinguiendo pero al extremo de acabar con 72 vidas es realmente apocalíptico. Pero quienes más deben aprender de esto son los gobiernos de los países cuyos compatriotas fueron asesinados. La lucha contra la pobreza y el mejoramiento de las condiciones de vida deben ser prioridad. Los criminales mexicanos continuarán humillando, capturando, deportando, secuestrando, extorsionado… matando y gritando México para los mexicanos.
Tegucigalpa.
En la base aérea Hernán Acosta Mejía de Tegucigalpa -capital de Honduras-, sólo se escuchaba llanto, sólo se miraban escenas de dolor, sólo se hablaba de recuerdos y de muerte. La esposa que enviudó a los 21 años y grita desconsoladamente; la madre que nunca esperó enterrar a su hijo: llanto y más llanto.
Había también un Presidente -Porfirio Lobo Sosa- impactado. Una prensa captando los ángulos más crueles de la desgracia y el país entero paralizado viendo la televisión.
Se trata, ni más ni menos de la llegada de los mártires. Los héroes de la esperanza, los portaestandartes de la lucha. Como era de esperarse, el gobierno dispuso todas las formalidades para recibir a nuestros fracasados compatriotas.
En esta primera entrega vinieron 16 cadáveres; 4 de ellos con los nombres confundidos. Faltan 5 de los ya confirmados 21 hondureños. No existe ninguna explicación lógica para tan horrible suceso. Asumo que los mexicanos no se referían a esto en su famosa frase de “México para los mexicanos”.
He aquí entonces el peor incidente en la historia de la inmigración humana, ni siquiera en tiempos de salvajismos y barbarie -antes de la civilización, hubo crímenes de esta magnitud- Lo de México no tiene nombre. Pareciera que quienes gobiernan son las bandas organizadas ¿Acaso asesinar a 72 personas, mantenerlas escondidas, es fácil. ¿Qué clase de criminales son estos?
Un amigo -cuyo nombre esconde- regresó a mitad de México porque ya no soportaba el rostro y el carácter de las personas que aparecían a su paso. Su estadía allá, la resume así; Policía corrupta que te quita el dinero, mediante amenazas o a punta de pistola; hacendados que te reportan a la Policía cuando andan de buenas... cuando andan a medias te persiguen a tiros y mejor no decir lo que hacen cuando están de malas.
Cuenta – mi amigo- que los capataces se divierten disparando a los pobres ilegales que se enmontañan tratando de escapar a las autoridades. Ah los Policías violan a las mujeres y lo hacen por turno.
Mientras uno comete la violación, los otros mantienen sostenida a las mujeres para que el violador cumpla con su animalidad. Así van de uno en uno. Ni siquiera se esconden y si un inmigrante voltea a ver, tan solo exclaman " Y vos que mirás, seguí tu camino".
Rara vez aparece un buen samaritano que regala comida y coloca agua ....Fantástico!!
Ya días sabemos que la intolerancia mexicana a los ilegales se ha venido extinguiendo pero al extremo de acabar con 72 vidas es realmente apocalíptico. Pero quienes más deben aprender de esto son los gobiernos de los países cuyos compatriotas fueron asesinados. La lucha contra la pobreza y el mejoramiento de las condiciones de vida deben ser prioridad. Los criminales mexicanos continuarán humillando, capturando, deportando, secuestrando, extorsionado… matando y gritando México para los mexicanos.
jueves, 29 de julio de 2010
La Arizona de Honduras
Entra en vigor la despreciable Ley SB 1070, normativa antiinmigrante que echa a la basura la Declaración Universal de lo Derechos Humanos. Esta ley, como todas las de su especie promulgada en Europa ofenden al mundo.
¿Qué hemos hecho? ¿Que hemos dejado de hacer? ¿Acaso nos lo merecemos esto? ¿Por qué esta voraz regresión?
La Ley 1070 está fundamentada en la maldita peste del racismo. Por suerte una Juez prohibió a los Policías de Arizona actuar contra cualquiera que ellos sospechen ilegal, dando así un duro revés a los planes de los promotores de la ley. Según ellos, el principio no es el de la inocencia, sino el de la culpabilidad, una burda regresión para un país del primer mundo y que se vende como respetuoso de las libertades individuales. El doble rasero estadounidense no conoce límites.
Causa repulsión que con todo el ácido con que Estados Unidos baña a los inocuos seres inmigrantes, cuyo único pecado es trabajar para ganarse la vida, sean ellos quienes levanten el dedo acusador contra los demás países en su famoso informe de departamento de Estado.
Pero hoy no quiero insistir con Estados Unidos, eso quizá, sea una perdida de tiempo. Lo que quiero es compartir con ustedes de que aquí en Honduras hay una Arizona.
Distante a unos 400 kilómetros del norte de Tegucigalpa; entre la ciudad de Tela y La Ceiba en el mero litoral Atlántico, se encuentra este lugar de pequeños agricultores. La vida allí va lentamente, como en todos los pueblos pequeños. A veces se siente que le tiempo se detiene. Hay poco trabajo, los rostros desencantados transcurren por las calles, pero aún con todo Arizona es un lecho de paz, nadie le ve el pasaporte a nadie. Todos son iguales, no hay policías ni motorizadas que persigan la gente. Estoy seguro que muchos “gringos” se han desplazado por Arizona sin que nadie les diga o haga algo por su aspecto físico.
Si yo fuera de Arizona propondría el cambio de nombre como forma de enseñar al mundo que lo hecho en Estados Unidos es la Ley maldita y que “aquí” somos diferentes.
Esa Ley certifica la renuncia del ser humano a la búsqueda del entendimiento.
Ahora bien, si tuviéramos en Latinoamérica gobiernos decentes, no habría Leyes como las de Arizona. Siempre he despreciado la idea de ser candil de la calle y oscuridad de la casa, es decir a quien tenemos que presionar es a nuestros gobernantes. Ellos deben -de una vez por todas- luchar frontalmente contra la pobreza para que nadie vaya a convertirse en ciudadanos de segunda categoría en Estados Unidos y Europa.
¿Qué hemos hecho? ¿Que hemos dejado de hacer? ¿Acaso nos lo merecemos esto? ¿Por qué esta voraz regresión?
La Ley 1070 está fundamentada en la maldita peste del racismo. Por suerte una Juez prohibió a los Policías de Arizona actuar contra cualquiera que ellos sospechen ilegal, dando así un duro revés a los planes de los promotores de la ley. Según ellos, el principio no es el de la inocencia, sino el de la culpabilidad, una burda regresión para un país del primer mundo y que se vende como respetuoso de las libertades individuales. El doble rasero estadounidense no conoce límites.
Causa repulsión que con todo el ácido con que Estados Unidos baña a los inocuos seres inmigrantes, cuyo único pecado es trabajar para ganarse la vida, sean ellos quienes levanten el dedo acusador contra los demás países en su famoso informe de departamento de Estado.
Pero hoy no quiero insistir con Estados Unidos, eso quizá, sea una perdida de tiempo. Lo que quiero es compartir con ustedes de que aquí en Honduras hay una Arizona.
Distante a unos 400 kilómetros del norte de Tegucigalpa; entre la ciudad de Tela y La Ceiba en el mero litoral Atlántico, se encuentra este lugar de pequeños agricultores. La vida allí va lentamente, como en todos los pueblos pequeños. A veces se siente que le tiempo se detiene. Hay poco trabajo, los rostros desencantados transcurren por las calles, pero aún con todo Arizona es un lecho de paz, nadie le ve el pasaporte a nadie. Todos son iguales, no hay policías ni motorizadas que persigan la gente. Estoy seguro que muchos “gringos” se han desplazado por Arizona sin que nadie les diga o haga algo por su aspecto físico.
Si yo fuera de Arizona propondría el cambio de nombre como forma de enseñar al mundo que lo hecho en Estados Unidos es la Ley maldita y que “aquí” somos diferentes.
Esa Ley certifica la renuncia del ser humano a la búsqueda del entendimiento.
Ahora bien, si tuviéramos en Latinoamérica gobiernos decentes, no habría Leyes como las de Arizona. Siempre he despreciado la idea de ser candil de la calle y oscuridad de la casa, es decir a quien tenemos que presionar es a nuestros gobernantes. Ellos deben -de una vez por todas- luchar frontalmente contra la pobreza para que nadie vaya a convertirse en ciudadanos de segunda categoría en Estados Unidos y Europa.
martes, 27 de julio de 2010
La rubia de padres negros
El curioso nacimiento suscitado en Londres, Inglaterra deja boquiabiertas, hasta al más científico.
Con datos The Sun
No me voy a meter con la ciencia, ni con los millones de científicos que se aventuran a indicar que en este caso hubo infidelidad. El misterio, dado el 20 de julio pasado, continúa y continuará por mucho tiempo y, quien sabe, a lo mejor nunca podremos saber que fue lo que ocurrió verdaderamente.
La respuesta podría ser más sencilla, pero los seres humanos somos especialistas en complicarlo todo. Digamos por ejemplo que, para terminar de tajo cualquier debate. Todos los seres humanos somos iguales. ¿Por qué entonces tanto morbo?
Leía por allí y con justa razón que, pese a tanto adelanto tecnológico, tanto descubrimiento científico y tantas mentes brillantes, universidades y viajes espaciales, el ser humano todavía sigue teniendo los mismos problemas. Tiene las mismas preguntas. No termina de aceptarte así mismo.
El nacimiento de Nmachi -así se llama la niña- es un acto extraordinario que podemos interpretar de diferentes formas los religiosos dirán que es un mensaje divino; Los científicos que es una revoluciones de los genes de los blancos que fueron a haces desmanes África. Otros dirán que es una genialidad comparada con los seres humanos que nacen con ciertos talentos y dones, pero en esencia todo apunta a lo que ya sabemos - hace miles de años- somos iguales todos.
Afortunadamente el victorioso marido -según escribe The Sun- ha dicho que su mujer es fiel, pero si le hubiera fallado, la niña tampoco hubiera sido rubia, por lo menos “mixta”. “Esta niña es blanca, pelo rubio y lizo. Muchos blancos no tienen siquiera el pelo rubio”, dice el profesor Sykez, experto inglés en genética.
Este nacimiento ha unido aún más a la familia, los hermanitos aunque no lo entienden adoran a su hermana. Quiero ver cuál sería la situación de una pareja latinoamericana en la misma situación.
En Honduras hay muchos “hijos del sol”, negros con piel blanca, pero sus facciones son negroides y pelo como nosotros con diferente color (blanco).
“El nacimiento de Nmachi se produce cinco años después de que Kylie Hodgson se convirtió en madre de dos hijas gemelas -una blanca y la otra negra- en Nottingham”, escribe The Sun.
Con datos The Sun
No me voy a meter con la ciencia, ni con los millones de científicos que se aventuran a indicar que en este caso hubo infidelidad. El misterio, dado el 20 de julio pasado, continúa y continuará por mucho tiempo y, quien sabe, a lo mejor nunca podremos saber que fue lo que ocurrió verdaderamente.
La respuesta podría ser más sencilla, pero los seres humanos somos especialistas en complicarlo todo. Digamos por ejemplo que, para terminar de tajo cualquier debate. Todos los seres humanos somos iguales. ¿Por qué entonces tanto morbo?
Leía por allí y con justa razón que, pese a tanto adelanto tecnológico, tanto descubrimiento científico y tantas mentes brillantes, universidades y viajes espaciales, el ser humano todavía sigue teniendo los mismos problemas. Tiene las mismas preguntas. No termina de aceptarte así mismo.
El nacimiento de Nmachi -así se llama la niña- es un acto extraordinario que podemos interpretar de diferentes formas los religiosos dirán que es un mensaje divino; Los científicos que es una revoluciones de los genes de los blancos que fueron a haces desmanes África. Otros dirán que es una genialidad comparada con los seres humanos que nacen con ciertos talentos y dones, pero en esencia todo apunta a lo que ya sabemos - hace miles de años- somos iguales todos.
Afortunadamente el victorioso marido -según escribe The Sun- ha dicho que su mujer es fiel, pero si le hubiera fallado, la niña tampoco hubiera sido rubia, por lo menos “mixta”. “Esta niña es blanca, pelo rubio y lizo. Muchos blancos no tienen siquiera el pelo rubio”, dice el profesor Sykez, experto inglés en genética.
Este nacimiento ha unido aún más a la familia, los hermanitos aunque no lo entienden adoran a su hermana. Quiero ver cuál sería la situación de una pareja latinoamericana en la misma situación.
En Honduras hay muchos “hijos del sol”, negros con piel blanca, pero sus facciones son negroides y pelo como nosotros con diferente color (blanco).
“El nacimiento de Nmachi se produce cinco años después de que Kylie Hodgson se convirtió en madre de dos hijas gemelas -una blanca y la otra negra- en Nottingham”, escribe The Sun.
miércoles, 21 de julio de 2010
Honduras: Intente bailar
¿Estas estresado/a? Prueba bailar!! ¿Bailas mal o bailas bien?… igual hágalo.
En febrero del 2003 viajé a la ciudad de Panamá para cubrir una competencia centroamericana de fútbol, a Honduras le fue mal como de costumbre, de manera que los 15 días de estancia se hicieron muy pesados. Cerca de nuestro hotel, el Riande Intercontinental, quedaba un Nigth Club al que acudimos una noche. Al llegar habían tres o cuatro tipos que agitaban sus manos sobre las mezas para quitarles el sucio. Uno de ellos, afropanameño que no tenía pinta de bailarín, ni mucho menos y, de paso, ya entrado en edad, cedió a los deliciosos acordes de un soca triníteco(ritmo musical de Trinidad y Tobago), enfiló al escenario y enseguida empezó a bailar.
Era extraño, que aquél atrevido mozo, posiblemente empleado de tercera o cuarta categoría se atreviera a subir al escenario, reservado para las guapísimas y bien perfumadas mujeres del lugar, no obstante, fueron pasando los segundos y a media que la canción transcurría, el tipo se hacía la estrella de la noche. Todos quedamos con los ojos clavados en el escenario. Era un Michael Jackson, sin cantar y sólo que bailando soca.
El amigo bailaba espectacularmente, sus movimientos exportados de la cotidianeidad quedaban perfectos, lo hacía con una gracia sobrenatural, por ratos parecía que pateaba un balón de futbol, después que cerraba una puerta, luego daba la impresión que nadaba, que hacía surf, caminaba rápido y que estaba en la oficina, que cargaba algo, por ratos hasta mirábamos en él alguien que consultaba una bola de cristal, en fin, aquél sujeto, contradecía todas las normas que el mundo supone como baile, pero daba un gran espectáculo.
Yo provengo de una comunidad de bailadores, allí la gente mueve sus cuerpos al solo escuchar una canción, esté en donde esté. Nadie necesita pista de baile, ni escenario. Nuestras viejas se detienen espontáneamente a hacer sus demostraciones. Es lindo vivir en un ambiente así.
¿Hace cuanto no va a bailar? Pruebe hoy, no hace falta ir a una discotec, hágalo acompañado o solo. Baile bien o baile mal, hágalo igual. Solo haga caso a su cuerpo, deja que se mueva y no lo contradiga. Olvídese de las grandes estrellas del baile, esos lo que quieren es decepcionarlo y que se muera de estress. Hago mía la frase de Manuel Vincent en El País de España “al mundo hemos venido a bailar”, “Unos bailarán arreados por un látigo, otros lo harán mecidos por un blues que les llenará de dulzura los cartílagos”, otros cuando juegan fútbol o en el pasillo cuando alguien le tapa dos veces el camino. Intente bailar.
En febrero del 2003 viajé a la ciudad de Panamá para cubrir una competencia centroamericana de fútbol, a Honduras le fue mal como de costumbre, de manera que los 15 días de estancia se hicieron muy pesados. Cerca de nuestro hotel, el Riande Intercontinental, quedaba un Nigth Club al que acudimos una noche. Al llegar habían tres o cuatro tipos que agitaban sus manos sobre las mezas para quitarles el sucio. Uno de ellos, afropanameño que no tenía pinta de bailarín, ni mucho menos y, de paso, ya entrado en edad, cedió a los deliciosos acordes de un soca triníteco(ritmo musical de Trinidad y Tobago), enfiló al escenario y enseguida empezó a bailar.
Era extraño, que aquél atrevido mozo, posiblemente empleado de tercera o cuarta categoría se atreviera a subir al escenario, reservado para las guapísimas y bien perfumadas mujeres del lugar, no obstante, fueron pasando los segundos y a media que la canción transcurría, el tipo se hacía la estrella de la noche. Todos quedamos con los ojos clavados en el escenario. Era un Michael Jackson, sin cantar y sólo que bailando soca.
El amigo bailaba espectacularmente, sus movimientos exportados de la cotidianeidad quedaban perfectos, lo hacía con una gracia sobrenatural, por ratos parecía que pateaba un balón de futbol, después que cerraba una puerta, luego daba la impresión que nadaba, que hacía surf, caminaba rápido y que estaba en la oficina, que cargaba algo, por ratos hasta mirábamos en él alguien que consultaba una bola de cristal, en fin, aquél sujeto, contradecía todas las normas que el mundo supone como baile, pero daba un gran espectáculo.
Yo provengo de una comunidad de bailadores, allí la gente mueve sus cuerpos al solo escuchar una canción, esté en donde esté. Nadie necesita pista de baile, ni escenario. Nuestras viejas se detienen espontáneamente a hacer sus demostraciones. Es lindo vivir en un ambiente así.
¿Hace cuanto no va a bailar? Pruebe hoy, no hace falta ir a una discotec, hágalo acompañado o solo. Baile bien o baile mal, hágalo igual. Solo haga caso a su cuerpo, deja que se mueva y no lo contradiga. Olvídese de las grandes estrellas del baile, esos lo que quieren es decepcionarlo y que se muera de estress. Hago mía la frase de Manuel Vincent en El País de España “al mundo hemos venido a bailar”, “Unos bailarán arreados por un látigo, otros lo harán mecidos por un blues que les llenará de dulzura los cartílagos”, otros cuando juegan fútbol o en el pasillo cuando alguien le tapa dos veces el camino. Intente bailar.
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