lunes, 23 de mayo de 2011

Poeta, me permite una foto?

Kenny Castillo Fernández junto al poeta Roberto Sosa el pasado 15 de abril

Si antes en Honduras éramos débiles en cultura, hoy somos menos. Ha muerto el poeta Roberto Sosa. 

Mucho antes de saber quién era, yo ya tenía un especial cariño por el Poeta Roberto Sosa. Un hombre que con gran humildad y don de gente incursionó en las más altas esferas de la literatura internacional.

Tuve tres oportunidades de tomarme una foto con él y en dos veces me quedé perplejo admirándole, observándole. La tercera vez,  no espere un tan solo instante y le dije “me permite una foto con Usted poeta” y él me contestó: “Sí, como no”...  Estaba nada más y nada menos que junto al gran poeta Roberto Sosa... No me lo podía creer, una foto con Roberto Sosa.

El señor Sosa es lo más grande que tenemos en el mundo de las letras, se ha hecho acreedor de grandes premios, como el Adonais de España y un sin fin de reconocimientos nacionales. 

Como en Honduras, las cosas son al revés; los grandes viven como pequeños, mientras pequeños viven como grandes,  el poeta Sosa llevaba una vida modesta, inclusive, el Congreso Nacional, le estaba dando una pensión vitalicia de 20 mil lempiras (Unos mil doscientos dólares).

Además el poeta estaba trabajando en una obra sobre la institución en que laboro, donde fue recibido con respeto y admiración por nuestro ministro Luis Green Morales.

Los poemas de don Roberto fueron traducidos a varios idiomas; ruso e italiano, para mostrar un ejemplo y muchos de ellos sirvieron para famosas canciones que entonan la intelectualidad hondureña.

Descanse en paz, Poeta

lunes, 2 de mayo de 2011

Una boda realmente asquerosa

Criminales, saquearon África

Búsqueda de diamantes en Sierra Leona
Siento mucho por los que admiraron la boda real, pero lo que yo vi fue una asquerosa muestra de ostentación producto del pillaje que la monarquía inglesa hizo en África. Cuanto lujo, pero cuanto robo hicieron en nuestra África. Cuanta impunidad. La reina, su descendencia y todo los que le ayudan debieran estar tras las rejas, culpables de latrocinio, genocidio; son unos violadores, torturadores.

Sorprende cuanta gente gasta su visión, viendo la boda de una familia cansada de cometer crímenes, pero seguramente habrá una que otra mentalidad colonialista y otros masoquistas que adorarían  sentirse como esclavos.

Cuanto dolor ha dejado la vulgar familia en África, son culpables de haber separado a las familias y con un real cinismo le muestran al mundo el botín robado.  Muchas mujeres fueron violadas en África, estoy seguro que a la reina no le hubiese gustado pasar por esta experiencia. A lo mejor sí, quien sabe.

Desde que vi el anuncio de la boda, eliminé toda posibilidad de verla, pero ni siquiera eso me ha evitado ver algún detalle.

Diamantes a por montón en la cabeza de la novia, me hace recordar Blood Diamond” (Diamantes de Sangre). En esa producción dirigida por Edward Swick  se muestra como sufren miles de familias en África en la extracción de diamantes y como los europeos financian con su hipocresía esa fábrica sangrienta.

La época esclavista fue muy dura y de eso buena parte de responsabilidad tiene la familia real. En los barcos de la muerte había mucho sufrimiento, a veces a los esclavos ni siquiera les daban agua, los trataban como animales, los grilletes quedaban marcados en las manos.
Los ingleses de la reina entraban a las casas y violaban a mujeres y simplemente disparaban a los hombres, así  se hicieron dueños de todo, saquearon los países y con eso construyeron su palacio en Europa. Pobre Lady Di, donde se fue a meter.

Los negros de las Américas, que estamos aquí no porque queramos, debemos insistir en la reparación, debe haber alguna forma de resarcir el daño causado.

Tengo razones para estar agradecido con Inglaterra, pero aún la cuenta es mucha.

Para los que pudieran estarse preguntando, no escribo por resentimiento, sino porque creo en la justicia, debe haber justicia. Lo cometido por estos señores, es un crimen que sigue vigente y que aún tiene connotaciones pese al paso de los años. Los hermanos brasileños, colombianos, ecuatorianos, estadounidenses, los del caribe a los que impusieron el inglés como lengua, está bien el perdón, para quienes tienen ganas de perdonar, pero no olvidar. Quien olvida corre serios riesgos.

martes, 5 de abril de 2011

Honduras; un país de enfermos mentales

Hace unos días el Gobierno sacó el Ejército a las calles para detener la ola de criminalidad, pero sirvió de muy poco (Foto La Tribuna)

He aquí una película imaginaria que funciona también como una adivinanza: un ciudadano que deambula como demente en la calle, con miedo a todo, no confía en nadie, teme hasta a su propia sombra, camina siempre a prisa por temor a ser víctima, es una persona absolutamente paranoica, le haces una ademan y pega al grito de pavor  ¿De qué país es?

Si pensaron Honduras, así es…

Pues resulta que los psicólogos hondureños han descubierto que somos enfermos mentales todos y de eso tiene la culpa la violencia extrema en que vivimos.  Cierto es que en estos tiempos son muchos los que se hacen los locos, abandonan la responsabilidades y los retos y mejor se tiran a las calles cargando una bolsa de basura, pero yo no me refiero a ellos, hablo de aquellos que están  o estamos enfermos y no lo sabemos.

Una noche, aquí en la peligrosa Tegucigalpa, entré a una Farmacia. Eran apenas las 7, pero a esa hora son pocos los valientes que se atreven a salir, de antemano aclaro que no estoy dentro de esa limitada lista, pero de todas maneras me fui, estaba concentrado en la pastillíta, cuando de pronto y en medio del silencio entró un amigo, mencionó mi nombre en forma de grito, aquello me provocó un estrés bárbaro. Él viendo mi reacción se disculpó, pero no pudo contener la risa, yo también me reí junto a él, me burle de mí mismo. Así estamos en Honduras. Vivimos asustados, caminamos asustados.

Son muchos también que no hacen caso cuando se les habla en la calle, escuchan su nombre y se hacen los que no escucharon  o a lo mejor, definitivamente que no escucharon, siempre por la misma situación mental que nos envuelve cuando estamos en la calle.

Jorge Canahuati Larach magnate de los medios de comunicación, dijo una vez en una revista de esas de “alto pedorraje”, como diría el amigo Fredy Guzmán, que a él, le gusta mucho caminar, pero sólo lo puedo hacer en Europa por lo peligroso que es Honduras. Por suerte Canahuati tiene donde ir  a pasear, seguro puede hacerlo cada vez que quiere caminar, se va a alzar la copa a Europa. El resto de los catrachos, no tenemos más remedios que andar como locos en las calles.
 
Pero no sólo los que salimos a la calle podemos desarrollar algún nivel demencia, en estos momentos hay miles de hondureños que ya decidieron encerrarse en su casa,  lo que significa también que tienen  su poquito de locos.

Haces unos años podíamos jugar a asustar a los demás, hoy en día esa costumbre está en desuso, tenemos el temor a flor de piel… Eso significa que no tenemos mente sana, es decir los hondureños somos enfermos por culpa de la ola de violencia. Honduras uno de los países más bellos de la tierra, pero también flamante tercer lugar en los países recomendados para tomar precauciones en la Guía de países no recomendado para viajar.

jueves, 24 de marzo de 2011

Honduras: ¿Cómo sobrevivir en las calles?



Mi país es, probablemente, el más peligroso del mundo. Su índice de criminalidad nos indican está controlado por los delincuentes. Los hondureños salimos a la calle y no encontramos la mínima seguridad, pero lo peor es que no estamos seguros ni siquiera en casa. Un día cae una narcoavioneta, otro día asesinatos crueles, asaltos de todo tipo… El otro día, delincuentes utilizaron una retroexcavadora para utilizarlo como martillo hasta abrir un carro de seguridad.

Pero hay que salir a la calle.  Leyendo periódicos y aprendiendo de la calle les recomiendo esto:

1.- Vista de manera sencilla, evite los accesorios, y sea consiente que una buena marca de ropa lo puede conducir a la muerte.

2.-Nunca valla solo siempre ande acompañado

3.- Si necesita un taxi, pida que le recomiende uno. En Honduras delincuentes roban los taxis para dedicarse a asaltar. Si se monta en uno al azar, hágalo solamente si el taxista ande solo.

4.- No sea demostrativo con su dinero, lleve en mano lo que va a utilizar y no abra su cartera en buses y taxis…. Es más hágase el que no anda nada.

5.- No de información personal a nadie.  

6.- Sea consiente que en Honduras uno de los delitos más comunes es la extorsión, no faltará quien lo llame a su teléfono para decirle que tienen a sus dos hijos, que deposite cierta cantidad de dinero a cambio de la vida de ellos, pero en la mayor parte esto es mentira, a veces los delincuentes hasta viven en otra ciudad.

7.- Evite permanecer en bares, polleras, auto lotes, lavadores de carro.

8.- Cuando ande en la calle no camine despacio, procure andar a buen ritmo

9.- Manténgase alerta, no se distraiga,

10.- Maneje con los vidrios levantados

11.- No de aventón a nadie

12.- Evite las discusiones, una discusión puede ser fatal

13.- Si está en la ciudad y anda solo no permanezca parado en un lugar por más diez minutos

14.- No hable por teléfono móvil en la calle, mucha gente ha muerto por ese básico atrevimiento.

15.- No desprecie completamente a la Policía, pero tenga presente que ellos mismos lo pueden asaltar
16.- No se confíen en Honduras no existen lugares seguros.

sábado, 19 de marzo de 2011

En Japón es la radioactividad, en Honduras es el hambre


Simultáneo a la crisis neutral en Japón se ha anunciado una mortal hambruna que viven algunos pueblos indígenas en Honduras, un suceso al que debería dársele toda la importancia, pero al parecer, pocos son conscientes que en este país, el hambre es un tsunami.

Se necesita una reacción nacional y global, de la misma manera que se requiere en torno al peligro de la Planta Nuclear. Como reflexionaba Ricardo Arjona: “como se sufre a ambos lados de las clases sociales” En Japón el peligro es la radioactividad, en Honduras es el hambre.

No es un detalle menor, no señor, con el agravante de que en Honduras la emergencia del hambre data ya de  varios años y  peor aún está asociado con otros males: en las escuelas no hay clases porque los maestros pasan en huelga, es decir nuestra niñez no recibe educación. Si no hay educación difícil que salgamos de esto. Hay otros "rollos", pero necesitaría más espacio.

He seguido atentamente la noticia del Japón, pero lo de Honduras no es menos. Nuestro país ni siquiera ha cubierto las necesidades básicas de su gente y causa envidia el nivel de desarrollo de otras naciones. Hubo quienes se pronunciaron por lo de Japón, que no está mal, pero no dijeron nada de la crisis alimentaria en el departamento de La Paz. 

Algo sabía de la leyenda del gran Japón que surgió de las cenizas tras la bomba atómica que destruyó Hiroshima y Nagasaki, como se recuperaron hasta convertirse en uno de los países serios del mundo, es por eso que todos le admiramos. Hoy en día mi entera simpatía y solidaridad con el país del Sol Naciente.

Cada uno de nosotros debe sacar su propia lección del 11-M japonés. Digamos pues, si esto hubiera ocurrido en otro país la destrucción  hubiese sido total, ni siquiera hubieran quedado ruinas, pero Japón de alguna forma se había preparado, es decir nosotros debemos también prepararnos.

De regreso con Honduras, aquí hemos vivido del día a día y lo que tenemos es un país lleno de hambre, ni siquiera entendemos el valor de la educación y mucho menos los acontecimientos del mundo, si no empezamos hoy, lo que nos espera son más tsunamis convertidos en hambre y pobreza.

Y… somos nosotros los que debemos propiciar esto, a la ONU solo le interesa el G-7 y quizá me alargue,  le interesan, especialmente,  los estadounidenses y europeos. Mandan los aviones a traer a sus ciudadanos y ya se acabó… ¿y aquellos? Que se maten. Esta película ya la he visto miles de veces. La miré en África, en Haití… en todos lados.

Así las cosas el PNUD, a través de sus organismos especializados conocen bien el drama del hambre en Honduras, pero lejos de hacer planteamientos serios, lo que hacen es “tapar baches”, para mantener a los pobres siendo pobres y así caminan por los países haciéndose pasar por grandes señores y señoras, que cuando se les abre el micrófono tienen la boca repleta de mentiras. Por fortuna los japoneses esto lo saben bien.