viernes, 20 de noviembre de 2009

Presidente golpista deja el poder por una semana

REUTER
El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, dijo el jueves que pretende "ausentarse" del cargo durante una semana para no interferir con el proceso electoral del país, sumido en una crisis política tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya.

Micheletti dijo en una cadena nacional que se ausentaría desde el 25 de noviembre al 2 de diciembre, pero que consultará la decisión con "diversos sectores". Las elecciones están fijadas para el 29 de noviembre.

"Mi propósito con esta medida es que la atención de todos los hondureños y hondureñas esté concentrada en el proceso electoral y no en la crisis política", dijo el presidente de facto.

Zelaya, refugiado desde septiembre en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, ha dicho que desconocerá las elecciones y las impugnará, pues no existen condiciones para celebrarlas.

El presidente derrocado dijo el jueves que con el anuncio su adversario Micheletti "confiesa que él es una mancha para esta democracia (...) su maniobra de querer fingir que se retira una semana es una maniobra falsa".

"Nosotros le pedimos que se vaya para siempre", agregó en una entrevista con la local Radio Globo.

Las elecciones de noviembre habían sido convocadas antes del golpe de Estado del 28 de junio, cuando militares expulsaron del país a Zelaya a punta de pistola, acusándolo de intentar violar la constitución.

Los principales candidatos a la presidencia del país han seguido en campaña electoral.

Micheletti, sin embargo, dijo que está dispuesto a retomar "inmediatamente" el poder en caso de que se presenten alteraciones del orden "y dictaré con vigor y con firmeza las medidas que sean necesarias para garantizar el orden".

Zelaya había urgido previamente en un comunicado a posponer las elecciones, para evitar que deban repetirse más adelante.

Ambas partes se habían acercado a una solución a la crisis en octubre, cuando firmaron un acuerdo auspiciado por Estados Unidos, el mayor socio comercial de Honduras, que incluía una posible votación en el Congreso para la vuelta de Zelaya.

Pero poco después el mandatario depuesto dijo que el acuerdo fue incumplido y ha dicho que el diálogo con el Gobierno de facto está muerto.