Hace unos pocos años Honduras era como un Estado semi salvaje, la costumbre era celebrar la Navidad con disparos al aire, los niños, por su parte, hacían explotar cohetes y petardos. A medida que fue pasando el tiempo eso se ha ido disminuyendo, pero aún la tarea es mucha. El Gobierno ha implementado algunas medidas de contención, pero no tan fuertes como para detener la avalancha.
Tal parece que a los padres no les importa lo que pueda ocurrir con sus hijos; normalmente son quemaduras, pero muchos pueden quedar mutilados. Es condenable, despreciable que muchos comerciantes impresentables vean solamente el negocio y que sigan contando billetes con la imagen de los niños quemados en el conciente.
Pero en Honduras, como en la mayor parte de los países, también son millones de litros de cerveza y de alcohol los que se consumen. Todo el mundo anda embriagado, haciendo lo que no debe. Los accidentes de tránsito son terribles y este año rondan la cifra en 82 muertos. El principal centro hospitalario del país, llamado Hospital Escuela, hubo 363 ingresos.
Pero la historia no termina ahí, siempre en el hospital Escuela fueron atendidos no menos de tres niños víctimas de disparos al aire. Las sonrisas, el jugueteo, el correr, las bromas y las inocentadas de los menores fueron interrumpidos por seres inhumanos que se divierten disparando sus armas al aire a sabiendas que esos proyectiles regresan y pueden impactar en la cabeza de, cualquiera, hasta de sus propios familiares.
Si bien considero que es un asunto de leyes y de multas, es más un tema familiar... Muchos padres sordos.. Es a estos los que hay que encerrar con penas ejemplares.
De los saldos trágicos de la Navidad no se ha salvado también un gran amigo, colega y ex compañero de Diario El Heraldo, Luís Rodríguez, que perdió a dos de sus hijos en un accidente de tráfico. A todos nos tiene conmovidos esa triste noticia y rogamos porque Dios conceda el bálsamo de la tranquilidad a nuestro apreciado Luis Rodríguez.
El delantero uruguayo del Liverpool, Luis Suárez, ha sido sancionado por la Federación Inglesa de Fútbol con ocho partidos y una multa de unos 48, 000 euros por insultos racistas al jugador del Manchester United Patrice Evra.
La noticia ha recorrido el mundo y recordado otros episodios racistas en el fútbol como en el caso famoso del brasileño Grafite que en el 2005 fue protagonista de un episodio similar con un futbolista argentino, llamado Leandro Desabato. A Desabato le fue peor que a Suarez porque fue apresado por 31 horas, policías lo capturaron, en el propio estadio, y lo guardaron en unas rejas.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), rectora del balompié mundial, ha hecho todo para expulsar el racismo de los estadios, esto se les olvida a algunos jugadores como Suarez, pero no porque se les pase por alto, no merecen ser castigados. Venga de donde venga el racismo debe ser castigado, de manera ejemplar para desalentar su práctica.
Los defensores de Suarez alegan que llamar negrito a los Afrodescendientes en Uruguay es una muestra de cariño. Uruguay por cierto es uno de los países donde los negros han sido invisibilidades por siglos y aún trabajan fuertemente por llegar a ser ciudadano con la plenitud de los derechos. Muchos dicen que el Estado uruguayo esconde a sus negros.
En Inglaterra llamar ”negrito” a alguien es permitido sólo si a quien se le habla lo acepta, de lo contrario, es una ofensa racial, discriminación y en consecuencia en muchas partes es un delito. En Latinoamérica sin embargo las costumbres son otras. Por eso no es casualidad que muchos colegas compatriotas de Suarez lo hayan defendido en perjuicio de Evra.
Quizá Suarez haya aprendido la lección más dura de su vida y a través de él millones de personas sabrán, que no es el color; sea usted amarillo, negro, blanco, rosado, o lo que sea, debe ser tratado por su nombre. En esto no hay debate.
Estoy sentado en el porche de la chabola de zinc que comparten Abu y Gbessay en el barrio de Lumley, en Freetown. He venido a visitarlos. Es domingo por la tarde y llueve. Escuchamos a Lucky Dube mientras esperamos a que descampe. Uno de ellos, que no deja de balancearse al ritmo de la música, comenta, más bien para sí mismo:
— Jamaica es el país más importante de África; todo el mundo nos admira por la música de ese país, el reggae.
Yo, medio adormilado, no reacciono de inmediato. Cuando soy consciente del error le corrijo:
— Jamaica no es un país africano, está en América.
— No es posible — responde Gbessay— allí todos son negros y su música es la que más se escucha aquí.
Fue imposible convencerlos de lo contrario.
Es verdad que el reggae se escucha mucho en casi todos los rincones de África, pero Lucky Dube, uno de sus grandes representantes, no es jamaicano sino sudafricano. Recuerdo que aquel día escuchábamos el álbum titulado Slave.
Lucky Dube evolucionó desde la música pop sudafricana, donde llegó a ser muy conocido y vendió muchos discos. El cambio fue resultado de su toma de conciencia política. Convencido de que el reggae era el mejor camino para transmitir un mensaje a las masas, en 1984 publicó Rasta never dies, el primer disco de este género grabado en Sudáfrica.
El álbum fue secuestrado por las autoridades de Pretoria, pero el cantante continuó su lucha y al año siguiente grabó Think about the children. Sin embargo, fue en 1987 cuando obtuvo su primer gran éxito con Slave. Los conciertos de presentación del disco fueron actos multitudinarios a favor del fin del sistema de discriminación racial. La presión del público hizo que la censura se levantara y su música empezase a ser conocida fuera del país.
Aprovechando el impacto internacional, Lucky Dube graba canciones que denuncian la situación de injusticia que se vive en su país. Al mismo tiempo, hace un llamamiento a todos los sudafricanos, independientemente del color, a unirse en Together as one.
Los gatos y los perros Se han perdonado Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo Todos estos años Peleándonos uno con otros Y todavía no hemos solucionado nada.
Lucky Dube adquirió cada vez más protagonismo en la lucha contra el apartheid y a favor de la liberación de Nelson Mandela. Una vez conseguidos estos objetivos no descansó y siguió luchando por la justicia y la verdadera libertad para todos los pueblos de África. Este compromiso le llevó a países como Uganda o Ruanda y a participar en conciertos benéficos o de concienciación junto a otros artistas internacionales como Peter Gabriel o Sting.
Su último éxito, Respect, de 2006, resume su sueño de vivir en una sociedad donde se respeten los derechos de todas las personas que siguen siendo marginadas y explotadas por los poderosos de este mundo.
Aunque seas el presidente O el vicepresidente No tienes por qué conocer ni mis ideas políticas Ni mi religión Respétame por quién soy No por lo que soy A nadie le interesan tus dólares A nadie le interesa tu riqueza Ama a los que te aman Ama a los que te odian Bendice a todos los que te insultan.
A pesar de su declarado pacifismo, murió víctima de la violencia callejera de Sudáfrica. En 2008, recibió varios tiros cuando unos delincuentes comunes intentaron robarle el coche que conducía en Rosettenville, a las afueras de Johannesburgo. Sus canciones más famosas se editaron, a modo de homeje póstumo, en un álbum recopilatorio titulado Retrospective. Lea el artículo original
La diferencia es una bala disparada a tu cuerpo. Dos balas o tres balas. Podrían llegar a ser hasta 15 balas. Alguien podría decir hasta aquí llegó el artículo, pero es aquí donde se pone interesante, porque esos tiros podrían ser hacia tu hijo o a algún familiar. Esa es la gran diferencia entre hacer periodismo en Estados Unidos y Europa, a hacerlo en Honduras.
La esencia de esta verdad se palpa todos los días, Honduras se desangra y quienes estamos en la primera línea somos los periodistas, aquellos que intentamos ser el heraldo de un estado de derecho, somos los débiles.
Si Usted es de los que gusta calificar a los colegas de aquellas latitudes por encima de los de acá, asegúrese de haber agotadotodas las variables.
Los riesgos para ejercer el periodismo se trasladaron a Honduras, un país, donde hace muy poco se miraba con asombro e incredulidad lo que las noticias contaban sobre Colombia, México y El Salvador, tres países donde trabajar como periodista era andarcon las coronas y las flores encima.
Cualquiera podría pensar que las amenazas provienen solamente del crimen organizado y el narcotráfico y, sí, es cierto, pero aquí tampoco se puede criticar a los súper poderosos políticos, a los grandes empresarios, ni a sus empresas, tampoco a los mareros (pandillas).
A mi gusto, a partir de la facilidad con que le detienen la vida a un periodista en esta zona, no hay parámetros para medir la valentía de un periodista del Norte con uno de estas tierras.
Me imagino en un Tribunal de los Estados Unidos, defendiéndome de una acusación. En juicio oral y público, con los fiscales y los abogados defensores en ardorosas batallas verbales, con un público petriíficado y los medios de comunicación dando sus reportes. Eso es en Estados Unidos. Aquí en Honduras, aunque nos acusan de libertinaje, estos juicios casi no existen ¿por qué?... Ya se imaginarán porque.
Datos a saber: “en tres años, 23 periodistas muertos. Sólo en el 2010 y en lo que va del 2011, el ejercicio periodístico en Honduras quedó marcado por el asesinato y la impunidad de más de una docena de comunicadores sociales, amenazas y atentados contra periodistas y medios de comunicación”, dice Diario La Tribuna del 22 de septiembre de 2011.
Pero es peor, porque a veces las víctimas pueden ser los hijos… Vaya suerte, la nuestra. La lista es grande y tal parece que las autoridades no se dan cuenta que es obligación de ellos proteger el bien más preciado que tiene todo ser humano, la vida. A estas alturas ya no podemos hablar de Libertad de expresión, es como quien dice en el lenguaje popular perdimos el derecho a muirmurar... eso se acabó y lamentablemente habiendo perdido esos derechos, no se puede gozar de ningún otro, lo que nos deja un estado en pedazos.
La Comisión de Disciplina del Norte de Honduras investiga, por racismo contra el futbolista garífuna Jhony Palacios, integrante del Club Olimpia Deportivo, al árbitro de fútbol Mario Moncada. Esto sucedió en el fútbol profesional de Honduras.
Los garífunas somos uno de los nueve pueblos indígenas y afrohondureños, resultado de cuando el negro africano llegado a la isla de San Vicente se mezcló con la india arahuaka antes del año 1635. Actualmente vivimos, predominantemente, en la Costa Norte de Honduras. Tenemos lengua propia y nos diferenciamos del resto de la sociedad hondureña por nuestro bello color negro azabache y nuestra una cultura rica.
De regreso al Caso Palacios, según la relación de hechos.,durante el partido Olimpia-Choloma del pasado 1 de octubre, Moncada llamó “negro culero (homosexual)” a Palacios. De ese suceso la cámara de TV sólo mostró el movimiento de labios de Palacios, diciendo al juez “Hijue….”
Acto seguido, el jugador fue expulsado. Al terminar el partido Palacios se disculpó y relató lo ocurrido. Cuando todo parecía que esa queja iba a terminar como muchas otras ,la Comisión se avivó y anunció la investigación.
En realidad no sé, cuanta capacidad investigativa tendrá la tal Comisión. No sé qué más puede hacer, además de un careo entre Moncada y Palacios que deben estarse odiando a rabiar. Por lo pronto, deseo que haya justicia, no con esto estoy sugiriendo que Moncada sea culpable.
El racismo es un delito grave socialmente y también en la esfera deportiva. La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), rectora del fútbol mundial, castiga duramente a los racistas. Hay famosos precedentes, aún y cuando esa severidad de la FIFA, no se entienda, ni se aplique en algunos de los países como el nuestro.
No obstante, nosotros los que nos hemos matriculado en la lucha contra este mal, debemos insistir en que cualquier insulto racial es inaceptable. El racismo venga de donde venga no se debe tolerar. Hay que procurar que el deporte sea un espacio libre de racismo.
Y es que partiendo de la ley de la causa y el efecto, algo tuvo que haber pasado para que Palacios reaccionara de la forma que lo hizo. Es difícil creer que el insulto al árbitro le vino solamente porque le habi a mostrado tarjeta amarilla a Palacios por una accion previa. Todos somos responsables de nuestros actos. Todo tiene una consecuencia y por más insignificante que sean nuestras acciones algo vamos a recibir a cambio.
Mientras tanto, Moncada ha negado la acusación y dijo que hasta tiene un nieto “negrito”. El miércoles el árbitro viajará a San Pedro Sula para rendir su declaración ante la Comisión. Al final conoceremos la verdad o quién sabe, a lo menor no.