domingo, 11 de octubre de 2009

Dialogo hondureño: no habrá amnistía para nadie


El dirigente Juan Barahona, uno de los representantes del Presidente Manuel Zelaya en el dialogo nacional por el retorno del orden constitucional a Honduras, indicó que los dos bandos rechazan la concesión de una amnistía en el marco del acuerdo nacional, lo que es una luz de esperanza puesto que los dos sectores podrán enfrentar la justicia para serle deducido sus responsabilidades. Otro de los acuerdos ya definidos, es la conformación de un gobierno de unidad nacional.

En relación a la amnistía, los golpistas han cargado todas sus baterías contra Zelaya acusándolo de corrupción y traición a la patria, entre otros delitos, pero nada se ha probado en los tribunales de la república. Entre tanto, falta ver qué hace el imperio de la justicia contra quienes secuestraron al Presidente, fueron a su casa antes de la 6 de la mañana y lo sacaron del país, un accionar absolutamente prohibido por la Constitución de la República.

No siendo suficiente aquello, ese día, el 28 de junio, el secretario del Congreso Nacional José Alfredo Saavedra, que ascendió presidente gracias al golpe, leyó una supuesta carta de renuncia que negó Mel Zelaya. Con todos estos condimentos la justicia deberá pronunciarse de que lo acontecido fue un Golpe de Estado y, tendrá que ver que hace con todos los que participaron en ello.

Barahona agregó que el dialogo avanza muy bien, sin embargo el punto principal; la restitución de José Manuel Zelaya, no ha sido acordada. A propósito de ello, el dirigente indicó que de nada sirve acordar una serie de puntos si el mandatario legítimo no vuelve, en ese caso, la resistencia se prepara para declarar fracasadas las conversaciones a más tardar el día 15 de octubre y volverá a las calles para exigir el retorno de la constitucionalidad democrática en Honduras.

La fecha 15 de octubre fue fijada por el propio Zelaya para su restitución. Mel permanece en la Embajada de Brasil desde el 21 de septiembre. Militares y policías siguen en los alrededores de la casa diplomática, sin importar las peticiones de retiro por parte de la ONU y la OEA. Mientras tanto abandonaron, voluntariamente, la Embajada de Brasil 10 afines a Mel Zelaya.