martes, 9 de febrero de 2010

Desde la Alcaldía de Tegucigalpa operaba una banda de delincuentes

Fiscalía desmantela aparatos para el blanqueo de llamadas en el propio edificio de la Corporación Municipal de la capital de Honduras

Alcaldía de Tegucigalpa. Foto de Imageshack.us

Tegucigalpa, Honduras.- Bien dicho, en Honduras lo que no corre vuela, además que es el país donde los zopilotes disparan a las escopetas, chocan las motocicletas contra los submarinos y el corcho se hunde mientras el plomo flota. El viernes anterior la Fiscalía Especial contra el Crimen Organizado desmanteló una red que usaba las líneas de la estatal Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (HONDUTEL) sin que ésta se diera cuenta.

Es lo que aquí, en Honduras, recibe el nombre de “llamadas grises”, en realidad es un negocio viejo, lo nuevo, es que el equipo decomisado operaba desde el tercer piso del gobierno municipal de la capital del país.

Esos delincuentes hacen llamadas internacionales, disfrazadas como locales. HONDUTEL recibe el precio de la llamada local, mientras ellos, llenan sus bolsillos con el costo real de la llamada internacional.

Ricardo Álvarez, Alcalde que por segunda vez dirige la Corporación Municipal de Tegucigalpa, ha emitido un comunicado donde se exime del asunto y abre las puertas de la Alcaldía para las investigaciones. Álvarez, que en su momento fue también involucrado con un escándalo de importación de combustibles sin el pago de los correspondientes impuestos, ha pedido la acción de la Fiscalía para aclarar el tema.

Nuevamente asistimos a otro escándalo, de los muchos que adornan las páginas de los rotativos. El nivel de corrupción en Honduras no tiene parámetros, es más inmenso que el mar. Vivimos en una sociedad colapsada, donde ya no existe dignidad. Lo lamentamos, pero la delantera, en esta contra-cultura delincuencial la lleva del Estado, con su nefasta forma de manejar la cosa pública, su fiesta de exoneraciones, el tráfico de influencias, las malas manías en las concesiones, adquisiciones, adjudicaciones y licitaciones.

Desde hace mucho, en Honduras, se denuncia que la Policía está infiltrada por el narcotráfico, crimen organizado, igual que la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía general del Estado, Migración y todos los entes de la estructura que rige al país. No por nada, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), cuya existencia ha servido para muy poco, denunció que por corrupción en Honduras se pierde más de 10 mil millones de lempiras al año.