martes, 4 de enero de 2011

El Wikileaks hondureño…

Quienes gustan de dar consejos aseguran que al iniciar el año, lo  mejor es plantearse metas realizables, pero soñar no cuesta nada, de tal manera que a Honduras le vendría bien su propio Wikileaks.  Julian Assange, el renombrado enemigo público número 1 de Estados Unidos, quedaría horrorizado de los desmanes de quienes ostentan el poder y de las alianzas maléficas en contra nuestro pueblo.

Ya el valiente de Assange publicó los pormenores del golpe de Estado, nos dijo todo sobre Manuel Zelaya Rosales y del contubernio entre Ministerio Público, Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional para terminar con su mandato.

A propósito de Zelaya, lo que diga de él Estados Unidos hay que hacerle poco caso por los intereses que defienden los estadounidenses, en otras palabras, si Zelaya hubiera sido del combo "gringo", nunca se hubiera producido el golpe de Estado ni aún así, si endo él, el más sanguinario de los mandatarios.

Me encantaría saber sobre el conflicto del Aguán donde campesinos luchan contra el poderoso empresario Miguel Facussé por la posesión de unas tierras. En este conflicto hay muchos muertos casi siempre campesinos y no hay culpables.

En Honduras hay mucho que contar de las elites asesinas que oprimen al pueblo, de aquellos que inundan el mercado con productos de pésima calidad, sabiendo que atentan contra la salud pública. De aquellos que dejan a los hospitales públicos sin medicinas y también de las voces tarifadas que se venden al Gobierno.

Sería bueno conocer quienes se quedan con los más de 10 mil millones de lempiras que el país pierde anualmente por corrupción, también sería bueno publicar la historia de los grandes robos, como el de la avioneta  sustraída de una base militar. En esa base había más de 400 elementos y ninguno de ellos vio algo.

Imagínense llegar a conocer las maniobras de los empresarios, de los negocios que hacen con el Gobierno, de las adjudicaciones de contratos, de las compras y de los subsidios.

De las conexiones de la Iglesia Católica cuyo rector, Óscar Andrés Rodríguez, es uno de los grandes personajes del golpe.  Del Ejército hondureño, que se vende al mejor postor y luego inventa falsos heroísmos.

Y qué decir del activismo social. De los entresijos de las organizaciones de la sociedad civil, de las múltiples huelgas que dejan a los niños sin clases y de los paros en los hospitales. Vaya que en Honduras si necesitamos un Wikileaks.