sábado, 6 de noviembre de 2010

Matrimonio: ¿Cuál de los dos es más estúpido?

Quien no soporta la estupidez de su pareja está obligado a separarse en el primer día  de casado


Un amigo cuyo nombre prefiero ocultar durmió en el sofá, perdió el apetito y el habla con su esposa durante una semana. La feliz pareja se había distanciado por una pasta dental. De ahí se me ocurre hablar un poco sobre la estupidez en el matrimonio.
Mi amigo y su esposa, se tiraban indirectas, se eliminaban con la vista, no se toleraban, hacían lo impensado para no encontrarse, parecían moros y cristianos; hutus y tutsis, pero lo extraño es que insistían en que se amaban. 

En el matrimonio se  pelea porque a uno le gustan los frijoles de una manera y al otro de otra. Se pelean por el timbre del celular, por los bostezos  y hasta por que llueve cuando el otro quería sol.

A cierta pareja le ocurrió que pasaban bajo unos árboles en el instante que un pájaro dejó caer una bola de mier... que cayó sobre el vestido de la muy bien vestida dama, el marido en vez de consolar a su esposa, más bien la regañó y le dijo... está bueno que te pase por pend….

En otro caso, recién llegadas a Honduras las torres de telefonía celular, una noche de diciembre, una esposa preguntó a su marido que, qué era esa lucecita que estaba en la cúspide, él muy inteligente le contestó: “no ves que es un árbol de navidad”, los amigos que iban con ellos, se quedaron serios, aunque casi estallan de la risa. Al bajar del carro, jua, jua, jua, jua, echaron a reír y hasta hoy no han parado.

Lo más difícil de casarse, pienso, no es perder la soltería, ni dar cuenta a su consorte, lo más complicado es adaptarse a las estupideces de la pareja y de esto no se escapa nadie. Hay que ver que el amor no cura la estupidez.

En adición a lo anterior, la estupidez es contaminante, así una amiga que antes de casarse era todo un amor, 4 meses después de llegar al altar era una gran estúpida, es decir la contagió su marido.

Leí a una compañera colombiana que  el perfecto estúpido cumple con dos requisitos: se hace daño a sí mismo y hace daño a los otros.

La cuantía de la estupidez varía según los frentes (amantes) que tenga él o ella, depende también si tiene hijos fuera del matrimonio. También hay que aguantar las estupideces de los cuñados, las de la suegra o del suegro. Además que el estúpido normalmente no se da cuenta que lo es y llega a la vejez y se cree campeón(a) y subestima a los demás.

Jua, jua, jua, jua, Cierta mujer había comprado su casa y en ella prácticamente tenía hospedado a su marido. También ella compraba la comida, pero cuando llegaban los sobrinos del marido “que linda tu casa tío” y había que aguantarse las borracheras de los hermanos  y las pedanterías de las hermanas.

Quien no soporta la estupidez de su pareja está obligado a separarse en el primer día de casado o regresar a casa al primer inconveniente… así sea por  la cantidad de pasta puesta encima de un cepillo dental.

“Creo que tu mamá te crió mal”, “eres un estúpido”, “Dale un buen ejemplo a tus hijos”, así comienzan las batallas, muchas veces hasta los hijos toman partido y la familia puede caer en un tanque de oxido. No obstante, presento mi respaldo a la institución del matrimonio, una sociedad que puede dar maravillosos frutos, aunque contenga estupideces que te pueden llevar al cementerio.