domingo, 6 de enero de 2013

La suerte de ser Embajador de Honduras



Embajada de Honduras en Bogotá, Colombia

A Carlos Rodríguez, el ahora mal afamado Embajador de Honduras ante pueblo y gobierno de Colombia, no lo conozco y dudo mucho que desee conocerlo, de lo que estoy seguro es que es un hombre con suerte. Es afortunado de ser Embajador hondureño y no de China. 

Tiene suerte  porque con toda seguridad su renuncia, no es “renuncia”  y  lo más probable es que seguirá cobrando su dinerito o, en el peor de los casos lo mandarán a otra representación diplomática después de dos meses de vacaciones. Así son las cosas aquí. Si fuera en China otro gallo le cantaba. Qué bueno por él.

Para refrescarles un poco lo ocurrido, poco antes de la Navidad a un empleado de la Embajada de Honduras en Colombia y por lo tanto subordinado de Rodríguez,  se le vino la “genial” idea de honrar a nuestra patria de la mejor manera, organizando una fiesta, invitó a unas prostitutas; música, cerveza y ya se sabe el resto.

Lo que no estaba en el guion era que el susodicho no pagaría el trabajo a las sexoservidoras, estas entonces se cobraron  de la peor manera;   hicieron un escándalo dentro del recinto diplomático, llevaron laptop, celulares y no siendo suficiente, defecaron en la propias mesas, del embajador y del  agregado militar, vaya decoración, la que se encontraron al retornar al trabajo.

Seguro que ahora mismo hay miles de hondureños dispuestos a representar a su país. Gente que estaría trabajando de corazón, con atención especializada, dispuestos a acompañar a los hondureños que viven fuera, atendiéndoles con amor, con compromiso, pero aquí no, todo al contrario

Salvo algunas excepciones, es reconocida la inoperancia de las embajadas de Honduras; no atienden a la gente, abren la oficina a la hora que les da la gana, hacen cobros fuera de la ley y faltan a sus deberes. Ha llegado ocurrir que siendo embajadores activos, pasan más en Honduras. Vaya suerte de ser embajador hondureño.

Y si es cierto, lo que me dicen en un mensaje telefónico, de que el tal embajador, Carlos Rodríguez es socio empresarial con su jefe el Ministro de Relaciones Exteriores, peor para que lo castigue. Este sí que tiene suerte.

En otros países, los embajadores son personas altamente calificadas que promueven a su país. Que se convierten  apoyos idóneos para los hondureños que viven fuera. Hacen excelentes gestiones, traen inversiones. Son dignos representantes de sus pueblos, gente honorable, altamente comprometidos y que ni en sueños ofenden la imagen patria. Lamentablemente los embajadores que tenemos son pocos los que hacen esto. Es la suerte de ser embajador hondureño.