viernes, 4 de noviembre de 2016

¿Cómo se cruza en carro sobre un río sin puente?

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Los habitantes de Sangrelaya, Cocalito, Tocamacho, Coyoles, Batalla, Pueblo Nuevo, La Fe llevan más de 15 años solicitando les construyan un puente. En los tiempos dorados, viajaban en avión, aterrizaban en Palacios y luego tomaban lanchas de motor para llegar a sus comunidades.  


Nota realizada a partir del Video de Brayan Henríquez


Tegucigalpa, Honduras 6 de noviembre de 2016.- Donde no hay puente: Primero el conductor ubica el carro dentro de la balsa. El vehículo es asegurado con varias cuñas de madera para que no se deslice. Hecho esto, un hombre se pone en la punta de la plataforma y la va halando mediante un lazo que previamente está sujeto a un pivote.

Un muchacho quita dos tablones por donde subieron el carro y mientras eso sucede, se escucha el motor de una moto que se metió en el último segundo. Inclusive se advierte el humo.

La enorme parrilla de madera que carga el carro está encima de 82 barriles que le sirven de flotadores. Es una tecnología arcaica pero vital a falta de un puente.

Es el año 2016, Siglo 21, pero por algunas prácticas parece que es el siglo 17 o atrás, inclusive mucho antes que se descubriera la ingeniería del cemento. Una de estas prácticas es cruzar en carro, pero sobre una balsa.

El entorno es una belleza. La comunidad y desde luego la carretera está a la orilla de una montaña. Del otro lado, el mar, testigo silente que se manifiesta a golpes de ola sobre la playa. Si se pudiera ver desde el aire el entorno sería como encontrar un tesoro escondido.

Y allá va el Frontier
En este viaje a lo recóndito, uno se pregunta por qué aquí no han llegado las buenas carreteras. Por acá viven miles de personas, son comunidades antiquísimas y tienen un potencial productivo enorme. Esta zona podría ser potencia en producción de alimentos. Ah y no digamos su belleza escénica que sería un imán para el turismo.  

Es una zona de enorme riqueza natural. Me recuerda el monologo de Facundo Cabral: Cristo se disfrazó de mendigo y bajó al pueblo, fue donde el zapatero y le dijo “remiéndame esta zapatillas”, el Zapatero contesta, estoy cansado de que todo mundo venga a pedir y nadie a  dar. Pues entonces Cristo le dijo pídeme lo que quieras. Al final, Cristo le recuerda, “la riqueza que posees y no te das cuenta”.

Regresemos al carro… dentro del Nissan Frontier van dos personas cómodamente instaladas, viviendo la experiencia de ir en carro halados en una balsa. Mientras avanzan, con sus  miradas curiosas se fijan en el fondo del río. Tienen la esperanza, pero no miran nada, ni pescado ni otros seres, lo más seguro es que están muy lejos del bullicio.

Hay que decir que en más de alguna ocasión, carros se han dado vuelta. Lo más seguro es, bajar del vehículo e ir parado sobre la balsa. 

De nuevo con el cruce, a veces no hay dinero y toca arriesgarse a pasar por la ¨barra” una brecha a la orilla del mar. A un lado el océano, del otro el río. Hay que pasar cautelosamente. 

En reiteradas ocasiones quedan varados, sufren más los que no tienen experiencia en conducción sobre la arena y para salir de ahí tienen que contratar a 12 hombres para levantar y empujar el carro.
El periodista Nelson Sorto de la televisora HCH entrevista en Tegucigalpa a una comisión de diferentes patronatos.


Un poco de historia
Cientos de personas que viven en estas tierras han terminado sus vidas sin cumplir la meta de ver un puente. Los de ahora, siguen arriesgando sus vidas y soportando en más de alguna ocasión dolorosas desgracias.

La Dirección de Pueblos Indígenas y Afrohondureños atendiendo el clamor de los pobladores ha hecho algunas gestiones, recientemente el ente gubernamental INSEP emitió un aviso de licitación de la obra, pero hay pocas noticias. Miles de gestiones, cientos de viaje a la capital, cientos de comisiones, miles de lempiras gastados y el puente brilla, pero por su ausencia.

Por suerte hoy el clima está bien, es un día soleado, el río está en paz. Está manso. Pero hay días que está rebelde y en esos momentos, lo que puede ser una sencilla travesía, se puede convertir en un auténtico dolor de cabeza.

Al año, son miles de personas que cruzan: los de Sangrelaya, Cocalito, Tocamacho, Coyoles, Batalla, Pueblo Nuevo, La Fe, Buena Vista, Plaplaya y siguen comunidades miskitas, Ebanks, Cocobila, Belén, Jerusalén y otras   

Cierta vez intentaron construir un puente, pero más tardaron en avanzar que la naturaleza en botar lo que habían hecho. Se hizo mal el trabajo y se perdieron mas de 6 millones de lempiras. Las enormes bases que muestra el video se erige como un monumento al abandono y marginación. Una estatua a la desigualdad.