viernes, 3 de marzo de 2017

Un hondureño cuya obra es admirada en todo el m


El orgullo nacional Santos Arzú Quioto
El pintor Santos Arzú Quioto, referente de la pintura hondureña,  es un autodidacta que ha llevado su arte por el mundo


Tegucigalpa, Honduras.- 25 de febrero de 2017.- La Revista Forbes Centroamérica publicó, en diciembre pasado, su lista de las diez personas más creativas de Centroamérica, uno de ellas el laureado pintor garífuna Santos Arzú Quioto. La cara de la pintura hondureña en el exterior.

La nominación es un reconocimiento a la amplia trayectoria de Arzú Quioto,  autodefinido como pintor autodidacta pero que ha logrado pulir su forma con residencias en Hong Kong y Japón. El arte de Quioto ha sido apreciado en los países suramericanos, excepto Venezuela, Alemania, Italia, España, Inglaterra y muchos países más, Asia incluido. Su última exposición internacional fue en Marruecos, pero la interrumpió debido a la muerte de un hermano suyo.

Este sencillo, humilde y muy inteligente, señor del arte, nació en Tegucigalpa y sus padres son de Trujillo. Es licenciado en Economía, pero no es ahí donde ha encontrado el éxito, sino en la pintura, ese arte milenario capaz de desbordar en los humanos variados sentimientos.

"Está considerado como una de las personas más creativas de Centroamérica".

Arzú Quioto casi siempre busca el arte imposible y lo logra. Es una leyenda viviente. Una gloria del arte hondureño y ya ven ustedes, un centroamericano ilustre. Santos pertenece a los seres humanos considerados, genios, porque es capaz de lograr la admiración de miles y convertirlos en sus fans.

"Acaba de hacer una relevante exposición en homenaje a su hermano fallecido"

Sudarios y Centinelas

Recientemente Quioto junto a otro artista nacional inauguraron Sudarios y Centinelas, una exposición en donde él plasma la más  fina de sus realizaciones. Está exposición también está llena de nostalgia porque estaba dedicada a un hermano fallecido.

Sudarios y Centinelas generó una gran expectativa y convocó  a una gran concurrencia. Era un martes pero la luz de Quioto brilló tan fuerte que lo convirtió en "súper martes".