viernes, 25 de septiembre de 2009

Mel Zelaya presenta las pruebas de armas de guerra utilizadas por el Ejército contra él y la Embajada de Brasil


 El Presidente Manuel Zelaya Rosales compareció en Conferencia de Prensa ante los periodistas con los que comparte refugio desde el lunes anterior, para mostrar imágenes de las armas con que lo hostiga el Ejército y la Policía hondureña, con el ánimo de provocarle desesperación, hacerlo salir y capturarlo.

Zelaya, muy triste en su cautiverio, ni siquiera cuenta con la tranquilidad de asomarse a ver el sol, porque señala que en los alrededores están ubicados francotiradores que pueden atentar contra su existencia. Muchos de los vecinos de la Embajada brasileña, en la otrora tranquila colonia Palmira, fueron desalojados y sus casas son ocupadas por el Ejército en su afán de echarle mano a Zelaya.

Aunque originalmente se dio a conocer que dentro de la Embajada habían 313, personas, esta vez dijeron que sólo habían 60. Entre ellos un grupo de afortunados periodistas y camarógrafos y fotógrafos que tiene la posibilidad de contar la historia de primera mano. Uno de los sobresalientes es el comunicador de Radio Globo, Luís Galdámez que a cada rato transmite los últimos detalles del encierro presidencial.

También hay cámaras de la agencia Reuter y Telesur. Ante estos Mel llamó a sus compañeros de desgracia y mostró varias fotos, una de ellas contenía la imagen de una maquina para disparar sonidos, esta pieza tiene la facultad de poder destruir el tímpano del oído humano, es una sofisticada arma de tortura tiene una gran efectividad para provocar sordera o en el caso más drástico te puede provocar la muerte lentamente.

Además, Zelaya mostró elementos que sirven para disparar gases tóxicos, sobre esto ya entre el grupo, hay personas con sangrado rectal y nasal. También mostraron un aparato que sirve para interferir comunicaciones telefónicas y en otra foto aparecen agentes de investigación intentando ubicar, en los árboles, bolsas conteniendo líquidos peligrosos para la salud.


Mel sin embargo, sigue firme en su intento de salir de la Embajada directamente a su silla Presidencial, insiste en que solo lo sacarán muerto y que no tiene ningún interés de suicidarse, ante los rumores, de que el Ejército tiene un plan para matarlo y hacerlo aparecer como suicidio. “Yo, Mel, hijo de don Manuel y doña Tencha, no me suicido”. dijo ante la prensa afortunada.