domingo, 27 de noviembre de 2016

Conozca el legado que el comandante Fidel Castro deja al pueblo garífuna

El Comandante Fidel Castro y Luther Castillo Harry

168 profesionales becarios, en diferentes áreas, se formaron en Cuba, un aporte relevante al desarrollo de nuestra comunidad.

Muchos de estos jóvenes jamás hubieran podido culminar una carrera por ser de escasos recursos económicos.

El Dr. Cheny Dolmo en un evento en la EMLA
Tegucigalpa, Honduras 26 de noviembre de 2016.  "Lo que mejor aprendimos en Cuba es valorar la vida, es buscar que el derecho a la salud llegué a todos. Hoy que muere Fidel Castro, tenemos que luchar por hacer realidad su sueño: salud para todo el mundo", así responde es Cheny Dolmo, médico garífuna con especialidad en adolescentes.

Dolmo trabaja con la Organización Mundial de la Salud (OMS), asignado a la Secretaría de Salud en Tegucigalpa, hasta la fecha lleva 8 mil consultas. Él es uno de los 168 becarios garífunas que se formó en Cuba gracias a la visión de salud para todos del Comandante Fidel Castro, fallecido el viernes anterior en La Habana a la edad de 90 años.

El pueblo garífuna es heredero de Castro, "él nos dio familia, nos dio alimentación, nos dio estudio, nos dio todo", dice por su parte Joselina Valentín, originaria de Limón, Colón y actualmente desempeñandose cómo médico en el Hospital San Isidro de Tocoa, tras añadir que jamás lo hubiera logrado en Honduras porque sus padres son de escasos recursos económicos.

Pero no solamente hay doctores, también hay varios jóvenes que cruzaron estudios en áreas técnicas de la salud. En realidad se trata de un aporte sustancial que ha hecho felices a muchas familias y un salto cualitativo de la comunidad garífuna.

De esta obra de Castro se beneficiaron garífunas de todos lados, de Batalla, Cusuna, Ciriboya, Aguan, Santa Fe. Por su lado los garífunas devolvieron con amor a esa patria. Eran reconocidos en la EMLA, hacían muchas actividades y prestaban servicios de voluntariado a la Universidad.
Dra Joselina Valentín 


El primer Hospital Garífuna de Honduras se hizo realidad gracias a la privilegiada mente del médico garifuna Luther Castillo Harry, también formado en la Escuela Latinoamericana de Medicina. Luther es hoy un relevante profesional que trabaja como asesor del Vicealcalde de Sancramento, California.

Es con Luther Castillo que empieza todo. Fue el hombre que inclusive debió pelear para que las becas llegarán a los garífunas cuando en Tegucigalpa querían darle otros destinos.

Luther era uno de los líderes estudiantiles más connotados de la EMLA. Tanto que gozó de la oportunidad que quisieran millones de personas, reunirse con Fidel Castro. Llegó incluso a conversar a solas con el Comandante. Las fotos no dejan dudas que Luther era uno de los favoritos de Castro.
Grupo de estudiantes garifunas en La Habana acom-
pañados del Embajador de San Vicente Dextstar Rose..

La historia no contada de los garífunas en la EMLA es el amor y el apoyo que recibieron del Embajador de San Vicente, Dextstar Rose. A los garífunas los tomó como vicentinos, los apoyaba y éstos acudían a él por sobre cualquier otra representación diplomática.

Dra. Keylin Bermúdez 
"Gracias a la revolución tambien tuvimos el privilegio de compartir con hermanos de 67 países incluyendo Estados Unidos y varios de África. Todos nos sentimos plenamente identificados desde el primer día, cada cual con su propias lenguas y costumbres, pero unidos por un sentimiento de solidaridad y deseo de superación que se materializa en la carrera de Medicina, creada por el estratega de todos los tiempos, nuestro eterno caguayrán de bronce Fidel Alejandro Castro Ruz" dice la Dra. Keylin Bermúdez procedente de Aguan y que labora en el Hospital Okens de La Ceiba.

De regreso con Cheny Dolmo y mezclando algo de la cultura garífuna que celebra la muerte cuando se es anciano y habiendo cumplido la misión de la vida, dice que hay algo de nostalgia, pero también satisfacción porque él, Fidel, dio todo, "nosotros somos la obra de él, somos sus resultados, somos sus herederos". Además hay un pensamiento de Martí que viene como anillo al dedo: "La muerte no es verdad cuando se ha hecho bien la obra de la vida".